Tenerlo todo. Perderlo todo. Ganar a Cristo

Los que lo tienen todo y los que lo han perdido todo en la vida tienen más en común de lo que parece.

Cuando lo pierdes todo

Por otra parte, muchas veces se toman decisiones o se cometen acciones que traen como resultado que uno lo pierda todo en la vida, y no necesariamente hablamos de dinero o posición. No es azar ni mala suerte, sino el fruto de lo que uno ha sembrado.

Cuando lo tienes todo pero sigues vacío

Los que lo tienen todo por mucho que quieran disfrutar de la vida, al final se paran y ven que nada de lo que hagan o de lo que tienen les puede llenar de verdad. Hemos sido creados para conocer a Dios y disfrutar de Él para siempre, y eso es lo único que puede llenar nuestra alma.

Todas las veces que buscamos fuera de Él tener una vida plena, nos encontramos finalmente vacíos.

La raíz del problema

Todo esto ocurre por preferir otras cosas antes que Dios y llevar una vida conforme a Sus mandamientos.

Tanto en uno como en otro caso, Dios no ha sido lo primero ni lo principal. No se ha amado a Dios sobre todas las cosas, ni al prójimo como a uno mismo.

El don de Dios: Jesucristo

¿Es posible salir de esta situación y llegar a conocer real y personalmente a Dios? ¡Sí lo es! La Biblia es muy clara cuando habla del estado del hombre sin Dios: «la paga del pecado es la muerte», pero inmediatamente después añade «mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro» (Romanos 6:23).

«De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna» (Juan 3:16).

Jesucristo, el Señor de gloria, se hizo pobre para que nosotros fuéramos enriquecidos en Él (1 Corintios 2:8; 2 Corintios 8:9).

Jesús es el gran don de Dios a los hombres. Hizo grandes milagros y maravillas, y vivió «haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos del diablo» (Hechos 10:38).

El Hijo eterno de Dios se hizo hombre, pues, para «obedecer hasta la muerte, y muerte de cruz» (Filipenses 2:8). De esta manera, ofreció al Padre un sacrificio perfecto por los pecados de los hombres. Él es el «Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Juan 1:29). Él murió en la cruz, derramando Su sangre, para que los hombres puedan llegar a tener el perdón de sus pecados (Hebreos 9:22).

Cómo responder hoy

  • «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9).
  • «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan 10:10)

Si creemos de todo corazón en Cristo, tendremos vida para con Dios.

  • «El que cree en el Hijo tiene vida eterna; mas el que no cree al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él» (Juan 3:36).
  • «Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa» (Hechos 16:31).

De esta manera, uno lo pierde todo, para ganar a Cristo Jesús (Filipenses 3:8). Y quien tiene a Cristo, aunque no tenga nada, lo tiene todo. A los que creen verdaderamente en Jesús, la Escritura les dice: «todo es vuestro» (1 Corintios 3:21-23).

Este es el llamamiento del evangelio. Jesús mismo es el evangelio: las buenas nuevas de parte de Dios a los hombres.

Si deseas hablar con alguien o pedir oración, estamos aquí para escucharte.